Ginebra/Panamá, 21 Marzo 2018 – Los equipos humanitarios que trabajan a lo largo de la frontera entre Colombia y Venezuela advierten sobre las crecientes vulnerabilidades entre las personas que cruzan que la cruzan y piden a la comunidad internacional que incremente su apoyo a los esfuerzos humanitarios.

Se estima que 796,000 personas ingresaron a Colombia desde Venezuela a través de puntos oficiales de migración en 2017. El volumen de personas en movimiento ya ha provocado repercusiones regionales, muchas personas ahora cruzan desde Colombia a Ecuador y Brasil, y de allí a países más al sur, incluido Perú, Chile, Bolivia y Argentina.

“Estamos cada vez más preocupados por esta situación, y creemos que se deben tomar medidas adicionales urgentes para garantizar que las personas puedan acceder a los servicios básicos y al apoyo”, dijo Walter Cotte, Director Regional para las Américas de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR).

“El gran volumen de personas que cruzan la frontera ha creado una situación compleja que requiere una acción inmediata. La Cruz Roja Colombiana y la FICR han estado trabajando durante más de un año para apoyar a las personas que llegan a Colombia y viajan por todo el país. Pero tenemos que hacer más, y estamos apelando a los socios para que inviertan en nuestras operaciones “, dijo el Sr. Cotte.

Se estima que entre 2.000 y 10.000 personas se desplazan dentro de Colombia todos los días, y que el país se utiliza como zona de tránsito, punto de suministro o lugar de refugio temporal o de largo plazo. Estas cifras no incluyen personas que usan cruces fronterizos informales a lo largo de la frontera entre Colombia y Venezuela. Esta es una gran preocupación, ya que estos cruces suelen ser en áreas donde grupos armados no estatales están presentes.

El movimiento de personas al otro lado de la frontera es complejo: algunas personas entran y salen de Colombia para fines específicos; algunos están migrando a otros países, y otros buscan un hogar permanente en Colombia. Sin embargo, todos deberían poder acceder a los servicios básicos, y deberían estar protegidos de cualquier daño o acoso en sus viajes, sin distinción alguna.

Esta situación está generando importantes necesidades humanitarias en zonas de tránsito, lugares de asentamiento temporal o ciudades anfitrionas en Colombia, especialmente a lo largo de las fronteras Colombia-Venezuela y Colombia-Ecuador.

La FICR y la Cruz Roja Colombiana han lanzado un llamamiento de emergencia internacional por 2,2 millones de francos suizos, con el objetivo de brindar un mayor apoyo a unas 120,000 de las personas más vulnerables que han cruzado desde Venezuela. La Cruz Roja tiene como objetivo proporcionar una gama de servicios básicos, que incluyen atención médica, vivienda, agua, saneamiento e higiene, programación de transferencia de efectivo y apoyo a los medios de subsistencia.

En 2017, la Cruz Roja Colombiana asistió a más de 300,000 personas. Sus acciones recibieron respaldo financiero del Fondo de Emergencia para el Socorro en Casos de Desastre de la FICR (DREF).

“Ninguna organización, agencia o gobierno puede abordar este tema solo”, dijo el Sr. Cotte. “Las autoridades deben trabajar estrechamente con los actores humanitarios nacionales y otros socios para coordinar y fortalecer la asistencia humanitaria disponible para las personas necesitadas, y garantizar que sean tratados con dignidad y respeto”.

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