Informe mundial sobre desastres – Capacidad de resiliencia y recuperación: salvar vidas hoy, invertir en el mañana

Capítulo 5: Capacidad interior de resiliencia y recuperación: salud mental y apoyo psicosocial

Una buena parte del arte de vivir es la capacidad de resiliencia y recuperación
Alain de Botton

Las repercusiones psicosociales pueden llegar a ser duraderas (Goenjian et al., 2011), pues las consecuencias a largo plazo de los desastres pueden ser perjudiciales para el bienestar de las personas y la paz y los derechos humanos. Las pruebas empíricas indican que los trastornos mentales y los problemas psicosociales constituyen preocupaciones importantes de salud pública en los contextos humanitarios (Tol et al., 2011). La mayor parte de una población afectada experimenta angustia considerable, aunque apenas una minoría manifiesta síntomas o trastornos mentales que incidirán en su vida cotidiana y que tal vez requieran atención especializada (OMS, 2014; 2016).

Apoyo psicosocial, capacidad de resiliencia y recuperación individual y comunitaria

El apoyo psicosocial forma parte integrante de las intervenciones de la Federación Internacional en casos de emergencia, y está definido de manera general en el Marco de referencia sobre apoyo psicosocial (2005-2007) como un proceso que favorece la capacidad de resiliencia y recuperación de individuos, familias y comunidades mediante el respeto de la independencia, la dignidad y los mecanismos de las personas y comunidades para enfrentar y superar la adversidad. El apoyo psicosocial promueve el restablecimiento de la cohesión social y la infraestructura.

La dimensión psicológica individual comprende procesos emocionales y mentales, sentimientos y reacciones. La dimensión social abarca las relaciones, las redes familiares y comunitarias, los valores sociales y las prácticas culturales.

La capacidad de resiliencia y recuperación de las comunidades posterior a desastres incluye la adaptabilidad del entorno frente a las amenazas, a fin de seguir adelante con un desarrollo sostenible (Kulig et al., 2013).

Se reconoce que el bienestar de una comunidad forma parte integrante de la capacidad de resiliencia y recuperación (Gibbs et al., 2015). La comprensión común de lo que significan el bienestar psicosocial y la capacidad de resiliencia y recuperación puede diferir de un país a otro, e incluso entre las poblaciones de un mismo país. Antes de planificar una intervención psicosocial conviene, pues, entender lo que significan a nivel local esos conceptos para la población. Sin embargo, existen ciertos elementos comunes en los procesos de bienestar y capacidad de resiliencia y recuperación que cabría incorporar en la concepción de las intervenciones de apoyo psicosocial.

Apoyo psicosocial y acción humanitaria

El propósito de los programas de salud mental y apoyo psicosocial es prevenir los trastornos mentales y promover y proteger el bienestar psicosocial. Se propone un enfoque plurifacético y gradual que incluye asistencia práctica y más especializada para prestar una amplia gama de servicios, conforme figura en el siguiente diagrama.

Un programa de salud mental y apoyo psicosocial debería abarcar una intervención plurifacética e incluir los siguientes elementos:

  • asistencia básica prestada con una perspectiva de apoyo psicosocial (es decir, alojamiento provisional y de emergencia, con el debido respeto de los vínculos familiares y sociales y los factores de seguridad; distribución de alimentos y agua, prestación de primeros auxilios, con comprensión cultural y de manera incluyente);
  • información (por ejemplo, acerca de lo que ha ocurrido, del paradero de los seres queridos y de las reacciones habituales);
  • apoyo social y emocional (es decir, consuelo, escucha atenta, reconocimiento de la pena, sentimiento de compasión);
  • ayuda práctica (por ejemplo, en asuntos jurídicos y financieros, orientación de las familias);
  • facilitación de recursos, redes y conexiones comunitarios;
  • salud mental (es decir, detección adecuada, vías de derivación a servicios profesionales y gestión);
  • apoyo a los agentes humanitarios.

Integración del apoyo psicosocial en las intervenciones de reducción del riesgo de desastres

Las intervenciones de apoyo psicosocial en el marco de la reducción del riesgo de desastres pueden facilitar el desarrollo de redes comunitarias, contribuir a determinar las fortalezas y las vulnerabilidades y promover el fortalecimiento de la capacidad de las poblaciones locales (por ejemplo, la promoción de mecanismos eficaces para hacer frente a problemas y la solidaridad de la comunidad), incluido el respaldo que necesitan los miembros del personal y los voluntarios para futuras intervenciones.

La preparación psicológica de las personas y las familias para hacer frente a las crisis les ayuda a comprender mejor el valor de sus propias iniciativas de la eficacia de sus acciones y puede alentar a las comunidades a que inviertan más en actividades de mitigación y preparación para desastres. Mediante el fortalecimiento de los vínculos comunitarios antes de las crisis se puede promover una mayor inclusión de los grupos expuestos a riesgos y difundir conocimientos sobre los rituales de sanación locales y otros métodos flexibles para afrontar las crisis. Asimismo, las directrices psicosociales en materia de reducción del riesgo de desastres pueden favorecer la elaboración de políticas psicosociales, a nivel local o nacional, antes de las emergencias y facilitar la integración del apoyo psicosocial en la planificación para contingencias.

El apoyo psicosocial en las intervenciones en casos de desastre

Las directrices de apoyo psicosocial se centran principalmente en la fase de intervención a raíz de desastres mediante el establecimiento de normas mínimas y buenas prácticas (Operationalising Psychosocial Support in Crisis (OPSIC), 2015). El apoyo psicosocial se puede integrar en las actividades de distribución de alimentos, alojamiento provisional y de emergencia, agua y saneamiento, y protección (Comité Permanente entre Organismos, 2014). Por ejemplo, quienes brindan apoyo psicosocial pueden coordinar su labor con las actividades de alojamiento provisional y de emergencia a fin de evitar interferencias con las redes sociales existentes y las comunidades en la ejecución del programa de alojamiento provisional y de emergencia.

Entre las actividades psicosociales en las intervenciones en casos de desastre pueden figurar los primeros auxilios psicológicos, la orientación no profesional, el apoyo entre homólogos, los grupos de apoyo, la adquisición de destrezas prácticas para la vida, la psicoeducación, la sensibilización, las actividades recreativas y creativas. Una intervención de apoyo psicosocial frecuente después de un desastre es la prestación de primeros auxilios psicológicos. El objetivo es ayudar a las personas a cuidar de sí mismas y a recuperar la capacidad para reflexionar con claridad.

El apoyo psicosocial en los programas de recuperación y desarrollo

Las consecuencias de desastres de gran magnitud generan factores de perturbación secundarios (por ejemplo, la reconstrucción, la reubicación), que afectan negativamente a las poblaciones (Lock et al., 2012) y dan lugar a reacciones psicosociales cuyo proceso de recuperación puede llevar muchos años (Ghuman et al., 2014). En acontecimientos graves y excepcionales, el sufrimiento tiende a disminuir cuando el peligro desaparece, mientras que cuando los individuos experimentan situaciones prolongadas, como un conflicto, los síntomas pueden perdurar durante años (Overseas Development Institute, 2015). Por consiguiente, el apoyo para fortalecer la capacidad de resiliencia y recuperación es una necesidad permanente y a largo plazo (Hobfoll et al., 2011). Mediante programas de apoyo psicosocial a largo plazo se puede atender las cambiantes necesidades de las comunidades y los individuos a ese respecto, como se demostró en Nueva Zelanda, entre 2010 y 2012, a través la intervención inmediata de la Cruz Roja Neozelandesa a raíz de las cerca de trece mil réplicas que siguieron a dos grandes terremotos registrados en la zona de Canterbury.

Además de las intervenciones inmediatas de socorro, la Cruz Roja Neozelandesa prolongó los programas psicosociales durante todo el período de recuperación, y prestó apoyo a los servicios comunitarios destinados a las personas afectadas por los terremotos que no necesitaban asistencia clínica. Con miras a la labor de recuperación a largo plazo, se desarrolló una aplicación para teléfono inteligente y un sitio web para promover la participación de los adolescentes, en base a consejos prácticos de estos y de personas en otros países que habían enfrentado una situación similar. Las actividades físicas comunitarias y la vinculación con sectores como el de transporte, en el que el apoyo a conductores y pasajeros en comunidades reubicadas fue útil, aportaron al programa una perspectiva a largo plazo (Cruz Roja Neozelandesa, sin fecha).

El apoyo psicosocial es asimismo pertinente en la extensión de programas de recuperación que se tornan en programas de desarrollo a largo plazo. Si bien se ha alcanzado progreso en el consenso sobre prácticas recomendadas en cuanto al apoyo psicosocial en todo el ciclo de asistencia a raíz de desastres, persisten desfases entre ese consenso y algunas actividades sobre el terreno.

Oportunidades y retos

Las intervenciones psicosociales eficaces pueden aportar beneficios concretos a las poblaciones afectadas por crisis. Los programas de apoyo psicosocial pueden integrarse en múltiples situaciones y en todas las fases del ciclo de la intervención en casos de desastre (desde la preparación preventiva y la mitigación hasta el socorro y la recuperación). Sin embargo, persisten retos. Es necesario velar por que estas intervenciones se incorporen en los sectores pertinentes y, más allá de la intervención inmediata, en todas las fases de la gestión de desastres. En algunas regiones, aún es necesaria una mayor colaboración con las entidades locales, en particular en lo que se refiere a la integración de procesos innovadores de fomento de la capacidad de resiliencia y recuperación que estén adaptados a la cultura local. No obstante, habida cuenta del interés creciente en la calidad en las intervenciones psicosociales así como de la existencia de directrices y herramientas de seguimiento y evaluación recientes, de los informes empíricos se deduce que disminuirán las intervenciones inadecuadas o perjudiciales.

Notes

La autora del capítulo 5 es Maureen Mooney, becaria de investigación de doctorado, Universidad de Massey, Nueva Zelanda. Los autores de los textos de los recuadros son: recuadro 5.1, Mark Harvey, presidente y director ejecutivo, Resurgence, Londres (Reino Unido); recuadro 5.2, Alison Schafer, especialista técnica, Salud mental y apoyo psicosocial, World Vision International, Victoria (Australia); recuadro 5.3, Virginia Murray, vicepresidenta, grupo asesor científico y tecnico, Secretaría Interinstitucional de la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres, Londres (Reino Unido); y recuadro 5.4 Naushan Muhaimin, director ejecutivo, Care Society, Maldivas. La Cruz Roja de Samoa aportó el contenido sobre el caso de la Green Jobs Initiative en ese país.

Fuentes e información adicional

Gibbs L., Howell-Meurs S., Block K, Lusher D., Richardson J., MacDougall C., Waters E. y Harms L. (2015). Community wellbeing: applications for a disaster context. The Australian Journal of Emergency Management, 30(3).

Ghuman S. J., Brackbill R. M., Stellman S. D., Farfel M. R. y Cone J. E. (2014). Unmet mental healthcare need 10–11 years after the 9/11 terrorist attacks: 2011–2012 results from the World Trade Center Health Registry. BMC Public Health, 14:491. Se puede consultar en línea: http://doi.org/10.1186/1471-2458-14-491.

Goenjian A. K., Roussos A., Steinberg A. M., Sotiropoulou C., Walling D., Kakaki M. y Karagianni S. (2011). Longitudinal study of PTSD, depression, and quality of life among adolescents after the Parnitha earthquake. Journal of Affective Disorders, 133(3):509–515. Se puede consultar en línea: http://doi.org/10.1016/j.jad.2011.04.053.

Hobfoll S. E., Mancini A. D., Hall B. J., Canetti D. y Bonanno G. A.(2011). The limits of resilience: distress following chronic political violence among Palestinians. Social Science & Medicine, 72(8):1400–1408.

Kulig J. C., Edge D. S., Townshend I., Lightfoot N. y Reimer W. (2013). Community resiliency: emerging theoretical insights. Journal of Community Psychology, 41(6):758–775. Se puede consultar en línea: http://doi.org/10.1002/jcop.21569.

Comité Permanente entre Organismos (2014). Review of the implementation of the IASC guidelines on mental health and psychosocial support in emergency settings: how are we doing? Se puede consultar en línea: https://interagencystandingcommittee.org/system/files/1_iasc_guidelines_on_mhpss_review-2014-final_2_0.pdf

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Lock S., Rubin G. J., Murray V., Rogers M. B., Amlôt R. y Williams R. (2012). Secondary stressors and extreme events and disasters: a systematic review of primary research from 2010–2011. PLoS Currents: Disasters. doi:10.1371/currents.dis.a9b76fed1b2dd5c5bfcfc13c87a2f24f.

Cruz Roja Neozelandesa (sin fecha). Leading in disaster recovery: a companion through the chaos. Nueva Zelanda.

Overseas Development Institute [ODI] (2015). Psychological resilience, documento de trabajo No. 425. ODI, Londres (Reino Unido).

Operationalising Psychosocial Support in Crisis (2015). The comprehensive guideline on mental health and psychosocial support (MHPSS) in disaster settings. Se puede consultar en línea: http://opsic.eu/wp-content/uploads/2015/06/OPSIC-Comprehensive-guideline-FINAL-June-2015.pdf.

Tol W. A., Barbui C., Galappatti A., Silove D., Betancourt T. S., Souza R., Golaz A. y Van Ommeren M. (2011). Mental health and psychosocial support in humanitarian settings: linking practice and research. The Lancet, 378(9802):1581–1591. Se puede consultar en línea: http://doi.org/10.1016/S0140-6736(11)61094-5.

Organización Mundial de la Salud (OMS) (2014). Salud mental: un estado de bienestar. Se puede consultar en línea: www.who.int/features/factfiles/mental_health/en/.

Organización Mundial de la Salud (OMS) (2016). Salud mental: fortalecer nuestra respuesta. Se puede consultar en línea: www.who.int/mediacentre/factsheets/fs220/en/.