Informe mundial sobre desastres – Capacidad de resiliencia y recuperación: salvar vidas hoy, invertir en el mañana

Capítulo 1: Argumentos en favor del fomento de la capacidad de resiliencia y recuperación

Si te caes siete veces, levántate ocho
proverbio japonés

El año 2016 bien podría marcar un punto de inflexión en la intervención humanitaria ante las crisis. Por un lado, las necesidades son ingentes: la migración forzosa provocada por conflictos ha alcanzado su punto más alto desde la segunda guerra mundial (Centro de Seguimiento de los Desplazados Internos, 2016); el número y la magnitud de los desastres provocados por amenazas naturales están en aumento (Secretaría Interinstitucional de la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres [EIRD], 2016); el año 2015 fue el más caluroso de la historia (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, NASA, 2015). Asimismo, el sector de la asistencia humanitaria, que en gran medida no acusó cambios durante setenta y cinco años, intenta penosamente hacer frente a la situación. En la primera Cumbre Humanitaria Mundial, organizada en mayo de 2016, para propiciar un replanteamiento de la ayuda, se reconoció que no obstante los insuficientes recursos los agentes de intervención humanitaria tienen que hacer mucho más, y mucho mejor (Naciones Unidas, 2016, 2). Para lograrlo, hay quienes sostienen que se impone un cambio radical, ya que el sistema formal se enfrenta a una crisis de legitimidad, capacidad y medios, bloqueado por deficiencias significativas y duraderas que obstaculizan su eficacia (Bennett, 2016, 7).

En un momento tan inquietante, cabe preguntarse ¿qué sentido tiene la capacidad de resiliencia y recuperación? ¿Necesitamos en realidad otro concepto?

La capacidad de resiliencia y recuperación tiene muchas definiciones e interpretaciones. La Federación Internacional define ese concepto como “la aptitud de las personas, las comunidades, las organizaciones o los países expuestos a desastres, crisis y vulnerabilidades subyacentes para prever, prepararse para los efectos de perturbaciones y tensiones, reducir sus consecuencias y afrontarlas, para luego recuperarse sin poner en entredicho sus perspectivas a largo plazo” (Federación Internacional, 2015).

Una comprensión “suficientemente buena”

Los críticos sostienen que uno de los problemas estriba en la falta de una definición consensuada. Sin embargo, esa crítica no apunta a lo principal; el aspecto primordial de un enfoque de resiliencia y recuperación basado en la capacidad reside en la comprensión del concepto en general, y no en las pequeñas diferencias de detalle entre las definiciones. Esta afirmación es importante teniendo en cuenta el poco éxito que han tenido los esfuerzos anteriores para dejar sentada la esencial necesidad de las medidas previas a los desastres, casi en pie de igualdad con la intervención posterior a estos, y al hacerlo, expresar la esperanza de disminuir la necesidad de socorro en el largo plazo. Los intentos anteriores en este sentido son notables, a saber (en secuencia inversa, y quizá también en orden descendente con el fin de lograr suficiente dinámica): la reducción del riesgo de desastres; los medios de vida sostenibles; la vinculación entre socorro, recuperación y desarrollo, y la preparación preventiva y la mitigación de las consecuencias de los desastres.

… y el poder de convocatoria

Los trabajadores humanitarios, los donantes, los empresarios y, agentes muy importantes, los políticos se sienten cómodos al apoyar los esfuerzos para fomentar la capacidad de resiliencia y recuperación, de una manera imposible de concebir si, para recabar su participación, se hubiese empleado fórmulas de tono más negativo, como “reducir la vulnerabilidad”. La expresión en sí tiene connotaciones positivas (sobre todo, en comparación con el lenguaje sombrío que se utiliza en los desastres); entre los sinónimos y expresiones relacionadas con “capacidad de resiliencia y recuperación” figuran “promoción”, “adaptabilidad” y “flexibilidad”. La importancia fundamental radica, pues, en la manera en que se configuran los temas, ya que las palabras circunscriben lo que percibimos, al igual que los proyectores o los encasillamientos (Manyena, 2006, 436).

Futuro de la labor

A nivel de políticas, la capacidad de resiliencia y recuperación es una labor que permanecerá en los próximos años. Los diecisiete (17) objetivos de desarrollo sostenible establecidos para el periodo 2015-2030, comprenden dos objetivos relacionados con la capacidad de resiliencia y recuperación. En la prioridad tres del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015- 2030 se exhorta a la inversión en la reducción del riesgo de desastres para fomentar la capacidad de resiliencia y recuperación. Por otra parte, la ambiciosa iniciativa de la Federación Internacional, denominada “coalición de mil millones para la resiliencia, una “coalición de coaliciones”, tiene como objetivo mejorar la capacidad de resiliencia y recuperación de mil millones de personas hasta 2025 (Federación Internacional, 2015).

Superar la brecha entre desastre y desarrollo

La capacidad de resiliencia y recuperación tiende puentes entre los desastres y el desarrollo de dos maneras. En primer lugar, una buena comprensión del concepto confirma que los agentes de desarrollo deben tener en cuenta los desastres y participar en los esfuerzos para mitigar sus consecuencias e incluso para tratar de prevenirlos. En segundo lugar, un enfoque basado en la capacidad de resiliencia y recuperación obliga a los agentes de la intervención de emergencia a considerar marcos cronológicos que superen la fase de socorro inmediato. Las decisiones adoptadas en una intervención inmediata pueden tener efectos importantes en la recuperación a largo plazo, por ejemplo, cuando se decide la ubicación de un campamento de socorro que con el tiempo puede llegar a ser un barrio permanente de una ciudad (Davis, 1978).

La necesidad de actuar ahora

Se debe considerar más seriamente la necesidad de invertir en medidas preventivas previas a los desastres, para frenar el aumento en el número de crisis. La aplicación práctica de medidas eficaces para el fomento de la capacidad de resiliencia y recuperación incumbe a las instancias de buen gobierno, a nivel político, en el que todos los responsables de la adopción de decisiones, ya sean gobiernos, organismos de ayuda o el sector privado, deben tomar cartas en el asunto. También incumbe a las comunidades y a la sociedad civil, con la consiguiente necesidad de que los individuos y los vecindarios estén mejor preparados.

El fomento de la capacidad de resiliencia y recuperación ofrece buenos resultados. Ante las ingentes necesidades contemporáneas y los desafíos cada vez mayores y más numerosos en el horizonte, resulta fundamental abordar las crisis con enfoques dinámicos que incluyan una mayor preparación, prevención, transformación, adaptación, transparencia y colaboración. El enfoque basado en la capacidad de resiliencia y recuperación proporciona un medio para lograr ese objetivo.

El cambio necesario: la coalición de mil millones para la resiliencia

La coalición de mil millones para la resiliencia es un empeño sin precedentes de individuos, comunidades, organizaciones, empresas y gobiernos. Se trata de un cauce para movilizar el potencial de las redes colectivas, los recursos compartidos y la capacidad de trabajar a escala de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Brinda la oportunidad de lograr el cambio necesario en la intervención humanitaria y propiciar un mundo en que las personas estén más seguras, más sanas y puedan prosperar, incluso frente a la adversidad.

La coalición se inspira en las experiencias de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, está dirigida por un grupo diversificado de partes interesadas, se identifica con las aspiraciones de quienes invierten esfuerzos en el fomento de la capacidad de resiliencia y recuperación, y es ejecutada por estos. Juntos, los asociados fortalecerán y ampliarán las redes existentes, apoyarán los esfuerzos mutuos para aumentar esa capacidad en beneficio de todos y en todas partes, y llevarán a cabo iniciativas prácticas para hacer frente a los riesgos y peligros determinados a nivel local, con el fin de proteger vidas y promover el desarrollo.

Razones para invertir

La respuesta no reside en obtener más dinero para satisfacer necesidades en constante aumento. La cantidad de beneficiarios ya no es rasero suficiente para medir el éxito. Algo debe cambiar. El indicador más importante para evaluar el éxito de una intervención en la actualidad radica en una menor necesidad de ayuda humanitaria, en la necesidad de salvar menos vidas porque las amenazas y la vulnerabilidad han menguado.

El sector de la acción humanitaria se encuentra en un punto de inflexión, y la coalición ofrece un mecanismo para desarrollar y respaldar nuevas asociaciones, tecnologías y modelos de inversión, con miras al éxito. La coalición es nada menos que el cambio de paradigma mundial solicitado en la Cumbre Humanitaria Mundial y considerado esencial para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible.

Perspectiva

Un mundo dónde las personas estén más seguras, más sanas y puedan prosperar, incluo frente a la adversidad

Goal

Mil millones de personas adoptan medidas para fortalecer la capacidad de resistencia y recuperación de las comunidades en todos los lugares del mundo

Medida de éxito

Cantidad de personas que denotan mayor concienciación acerca de los riesgos y las soluciones locales, a raíz de las intervenciones de la coalición

Cantidad de personas inscritas en la coalición que comunican la medidas adoptadas

Beneficios de la coalición para sus miembros

La coalición aportará beneficios a los asociados, la Federación Internacional, las comunidades, los hogares y los individuos, la sociedad civil y el sector público. Una persona u organización miembro de la coalición tendrá acceso acervo de conocimientos especializados, la experiencia y las redes de los demás miembros. Mediante la adaptación de las herramientas y la tecnología existentes y el intercambio de información sobre indicadores de éxito comunes, los miembros de la coalición captarán recursos para proyectos en curso sobre los que no disponga de suficiente información o que estén en condiciones propicias para una ampliación de escala. Cada miembro forjará coaliciones a nivel mundial, nacional y local y se beneficiará de las repercusiones colectivas, prestará asistencia en las comunidades distantes y de difícil acceso, entablará relaciones con los asociados comunitarios y aprovechará, las herramientas y los mecanismos para lograr mayor visibilidad, transparencia, rendición de cuentas y repercusión.

Notes

El autor del capítulo 1 es David Sanderson, profesor y primer titular de la cátedra de arquitectura Judith Neilson en la Universidad de New South Wales, Sídney (Australia), y Anshu Sharma, cofundador y mentor principal, SEEDS, Delhi, (India). Los autores de los textos de los recuadros son: recuadro 1.1, Jessica F. Carlson, jefa de oficina, Grupo Danés de Desminado, Severodonetsk (Ucrania); recuadro 1.2, por Ilan Kelman, profesor adjunto en riesgo, capacidad de resistencia y recuperación y salud mundial en el Instituto para el Riesgo y la Reducción de Desastres y el Instituto de Salud Mundial del University College London, Londres (Reino Unido); recuadro 1.3, Jane McAdam, profesora “Scientia” de derecho, Universidad de New South Wales, Sídney (Australia); recuadro 1.4, Robert Kaufman, asesor, coalición de mil millones para la resiliencia, Federación Internacional, Ginebra (Suiza); y recuadro 1.5 Andrea Rodericks, consultora en desarrollo internacional, Goa (India).

Fuentes e información adicional

Bennett C. (2016). Time to let go: remaking humanitarian action in the modern era. Overseas Development Institute, Londres. Reino Unido.

Davis I. (1978). Shelter after disaster. Oxford Polytechnic Press. Oxford. Reino Unido.

Centro de Seguimiento de los Desplazados Internos (IDMC). (2016) Global report on urban displacement. IDMC, Ginebra. Suiza.

Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (2015). Marco de la Federación Internacional para el fomento de la capacidad de resistencia y recuperación de las comunidades. Ginebra. Suiza.

Manyena S. B. (2006). The concept of resilience revisited. Disasters 30(4):434-450.

Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA)(2015.)NASA, NOAA analyses reveal record-shattering global warm temperatures in 2015. NASA, Florida. Estados Unidos. Se puede consultar en línea : www.nasa.gov/press-release/nasa-noaa-analyses-reveal-record-shattering-global-warmen-temperatures-in-2015.

Naciones Unidas (2016). The Grand Bargain – a shared commitment to better serve people in need. Estambul. Turquía. 23 de mayo de 2016. Naciones Unidas, Nueva York.

Secretaría Interinstitucional de la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres [EIRD] (2016). 2015 disasters in numbers. Se puede consultar en línea: www.unisdr.org/files/47804_2015disastertrendsinfographic.pdf.