La persistente oleada de protestas contra el racismo, como las iniciativas Black Lives Matter (Las vidas negras importan), entre otras, en Estados Unidos y en otros países, ha puesto decididamente en primer plano las actitudes racistas históricas, sistémicas y de profundo arraigo, así como la discriminación contra las personas negras y de color, incluso en el sector humanitario y en nuestras propias organizaciones. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja asume el compromiso de contribuir a los cambios necesarios en todos los sistemas que oprimen a personas de color.

En las últimas semanas, numerosas/os colegas de todo el Movimiento han expresado sus propias experiencias o percepciones sobre el racismo y la discriminación. Muchas personas han manifestado su solidaridad. Existe un rotundo deseo colectivo de lograr la igualdad y la dignidad en el trato de todas las personas – aquellas a quienes prestamos asistencia y quienes prestan asistencia con nosotros. Se trata, además, de un llamamiento mundial para que todas las personas –entre ellas, migrantes, pueblos indígenas y minorías– tengan acceso equitativo a la alimentación, la vivienda, la asistencia de salud, la educación y al pleno respeto del derecho internacional humanitario.

Algunas conversaciones, dolorosas e incómodas, han revelado verdades difíciles sobre el racismo y la consiguiente discriminación. Entre ellas, problemas naturalizados de desequilibrios de poder y desigualdades sutiles, crueles e inconscientes, presentes en lo más profundo de nuestras estructuras y de nuestra historia.

Tanto en el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) como en la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), hemos estado escuchando, aprendiendo y haciéndonos algunas preguntas serias y difíciles sobre estos temas en el seno de nuestras organizaciones. Debemos actuar mejor, y debemos ser mejores.

El rechazo a la discriminación de todo tipo constituye la esencia de nuestros Principios Fundamentales y valores. Nuestros principios de humanidad e imparcialidad exigen que no haya discriminación por motivos de nacionalidad, raza, creencias religiosas, clase u opiniones políticas. Esto es crucial para poder aliviar el sufrimiento de toda persona necesitada. Nuestro principio de neutralidad no significa guardar silencio ante el racismo y la violencia.

Los Principios Fundamentales aportan el marco ético, operacional e institucional para nuestra labor como Movimiento en todo el mundo. Sobre la base de nuestros principios, es nuestro deber impulsar la diversidad. Nos comprometemos con la lucha mundial para promover y proteger los derechos de todas las personas, sin excepción.

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha adoptado, desde hace mucho tiempo, iniciativas inclusivas. La propia estructura de las Sociedades Nacionales hace que nuestra red mundial sea particularmente inclusiva de personas de color y de diferentes orígenes étnicos y religiones. Sin embargo, nuestra labor humanitaria y la financiación que recibimos exigen un examen constante de nuestro propio comportamiento, así como de nuestras prácticas y estructuras, para cerciorarnos de que cumplimos las normas más estrictas en materia de inclusión y equidad social.

Sobre todo, también debemos tomar todas las medidas necesarias para que las palabras se traduzcan en una realidad significativa. Para lograrlo, se requiere el pleno compromiso de todo el Movimiento. Sabemos que el logro de inclusión y diversidad genuinas debe comenzar primero en el seno de nuestras organizaciones. Tenemos que comprender mejor los vínculos entre la discriminación, los desequilibrios de poder y las desventajas. Necesitamos desmantelar las barreras sistémicas que pueden impedir el acceso a la igualdad de colegas debido a su género o a sus características raciales, étnicas y culturales. Sabemos que tenemos que trabajar más en este sentido.

  • Por ello, en nombre de los dirigentes del CICR y de la Federación Internacional, deseamos expresar nuestra condena firme e inequívoca del racismo en todas sus formas, y comprometernos a tomar medidas para alcanzar un entorno libre de toda discriminación dentro de nuestro Movimiento. A continuación, mencionamos algunas de ellas.
  • Trabajar, en todos los niveles, para lograr el cambio individual, estructural y cultural necesario para que no tenga lugar ninguna forma de discriminación, intolerancia o exclusión por motivos raciales o de otro tipo dentro de nuestras organizaciones.
  • Construir un entorno solidario, seguro e inclusivo para continuar fomentando conversaciones honestas sobre el racismo y la discriminación. Este aspecto incluye fomentar preguntas difíciles para mejorar la confianza mutua, el respeto y la aceptación de la diversidad de cada persona. También supone fortalecer la comprensión y el apoyo de prácticas idóneas dentro del Movimiento, a fin de que todas las voces sean escuchadas y respetadas. Trabajar para erradicar cualquier cultura de miedo o impunidad es un aspecto importante en este sentido.
  • Prestar asistencia a las víctimas del racismo y de la discriminación racial y trabajar activamente con todo el conjunto de partes interesadas y socios, a todos los niveles, para crear las condiciones necesarias para obtener la seguridad de todas las personas o comunidades afectadas por el racismo o la discriminación por motivos raciales.
  • Adoptar medidas para que nuestros marcos institucionales y compromisos estatutarios prevengan y prohíban estrictamente toda forma de discriminación racial, y para que el racismo y la discriminación sean comportamientos expresamente prohibidos en nuestros códigos de conducta.
  • Renovar nuestro compromiso de promover los Principios Fundamentales del Movimiento, que aspiran a una labor humanitaria verdaderamente inclusiva, y de realizar actividades que fomenten un espíritu de tolerancia racial.

El CICR, por su parte, se compromete a instrumentar expectativas claras e inequívocas de sus responsables de contratación de personal, como un ejemplo concreto. El equipo directivo está elaborando una serie de políticas y prácticas de apoyo para impulsar avances en toda la organización. El CICR también mantiene su firme compromiso de dar participación a las comunidades en las decisiones que afectan sus vidas, traspasando las dinámicas de poder y las pautas de exclusión.

La Federación Internacional se compromete a trabajar para cumplir los compromisos asumidos en la promesa relativa a un entorno laboral seguro e inclusivo, presentada en el marco de la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja celebrada en 2019. De este modo, la Federación Internacional asume el compromiso de trabajar para que la organización, y el Movimiento en su conjunto, sean lo más seguros, inclusivos y accesibles posible; a erradicar el racismo en todo momento y lugar; y a afrontar cualquier sesgo y discriminación manifiestos, ocultos o inconscientes dentro de sus sistemas. Esto es esencial para alcanzar el respeto de los Principios Fundamentales y para que todas las personas sean tratadas con dignidad y respeto.

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tiene una responsabilidad en la reconstrucción de comunidades fracturadas. Todas las personas que formamos parte del Movimiento estamos unidas por un propósito común: lograr un cambio positivo en la vida de las personas afectadas por conflictos, desastres y crisis. Nos comprometemos a que esta fuerza motriz se aplique por igual a la forma en que nos tratamos dentro de nuestras propias organizaciones. Nos comprometemos a defender nuestros Principios Fundamentales y a trabajar para que nuestro Movimiento sea lo más inclusivo y accesible posible, en palabras y en acciones.

 

Jagan Chapagain
Secretario general
Federación Internacional
Robert Mardini
Director general
CICR