“Necesitaba generar ingresos, así que tomé la decisión de producir. Comencé con chalinas porque llegué en el momento en que iba a empezar el frío, y después decidí hacer algo más fuerte, haciendo estos muñecos con la técnica de amigurumi, que es una técnica japonesa. Así ayudo a mi hija para tener más ingresos para la familia y poder darle y cumplir con los alimentos de la bebé.”, nos cuenta Yeltza mientras teje con sus palillos lo que pronto será un gato de peluche.

Yeltza es enfermera de profesión, pero por los cuidados que necesita su niña pequeña, no puede dedicarse a lo que ella llama su pasión, lo que más ama; por eso, genera ingresos haciendo lo que en Venezuela para ella era un hobby.

Ella vive con sus dos hijas, de 24 y 2 años y medio, en el distrito de Santa Anita, en la ciudad de Lima, capital del Perú.

“Nuestra decisión de venir acá al Perú fue por motivos de salud, y para darle una mejor calidad de vida a mi hija. Mi hija pequeña es una niña con Síndrome de Down, y por su condición tiene problemas cardiacos y hematológicos”, comenta Yeltza, quien además está muy agradecida de cómo el Perú la ha ayudado, ya que, por tratarse de una menor de cinco años, su pequeña ha podido acceder a consultas, terapias y evaluaciones necesarias.

La hija mayor de Yeltza llegó primero, hace dos años. Una vez en el país fue recibida por personas conocidas, peruanas, quienes la ayudaron a conseguir trabajo como asistente odontológica. Al lapso de un año, Yeltza decidió emprender el mismo viaje, acompañada de su hija más pequeña. “Llegamos por tierra hasta Colombia, y de Colombia mi hija mayor tuvo la posibilidad de comprar un vuelo, y fue así que llegamos acá al Perú”.

Cuando llegaron al país vivían en un espacio más reducido, pero con esfuerzo, entre ella y su hija se pudieron mudar al lugar que hoy ocupan, para que la bebé pueda estar más cómoda. “Con la venta de los peluches he logrado poder ayudar a mi hija a darle un poquito más de ingreso, para poder cubrir los gastos que tenemos acá en el Perú.”, relata.

En el contexto de la emergencia por COVID-19, ya no cuentan con ingresos. “A mi hija, que estaba trabajando como asistente odontológico, la han suspendido, y tampoco tengo ingresos por tejer mis peluches”, nos cuenta Yeltza; y es que el Perú se encuentra hace más de dos meses en aislamiento obligatorio.

“Gracias a la tarjeta que nos facilitó la Cruz Roja hemos podido cubrir un poco de los gastos que tenemos acá, porque en el arriendo donde estamos, la propietaria nos quería desalojar, y la tarjeta llegó en el momento justo. Con eso pudimos dar una parte para el alquiler, para que no nos desalojen, y parte de la comida para sustentarnos en estos días de pandemia.”, comenta.

Yeltza forma parte del programa de transferencia monetaria de la Cruz Roja, implementado con apoyo de la Unión Europea. Este programa entrega una tarjeta a familias en situación de alta vulnerabilidad, para que puedan gastar en lo que más necesiten en estos momentos.