“Es un trabajo muy emotivo. Cuando los niños llegan, están tan agotados y necesitan tiempo para descansar, jugar y no ser vistos solo como migrantes», dice William Guerra. Él es un voluntario de la Cruz Roja Ecuatoriana y apoya un espacio seguro para la niñez en el cantón de Lago Agrio, en la Provincia de Sucumbíos, que es un punto fronterizo con Colombia.

Muchos de los niños y niñas y sus familias migrantes que llegan a la frontera vienen de Venezuela a Colombia dado que su país experimenta graves dificultades políticas y económicas. El número de niños y niñas que cruzan este punto de frontera puede fluctuar cada día. Recientemente, ha habido entre treinta y cuarenta niños y niñas por día, muchos de ellos con un padre o abuelo, pero algunos también migrando solos.

En respuesta a las necesidades que enfrentan la niñez y la adolescencia migrante, la Cruz Roja Ecuatoriana implementa 14 espacios seguros en 11 provincias del país. También cuenta con espacios seguros móviles adicionales que implementa cuando el número de migrantes aumenta. Los espacios móviles apoyan a los niños y niñas mientras caminan largas distancias en lugares de difícil acceso.

Marisol Pallo, otra voluntaria en Lago Agrio, explica que cada espacio seguro ofrece una variedad de servicios humanitarios para niños, niñas y sus familias que buscan mejorar su bienestar psicosocial y su protección. “Vemos que los niños aquí tienen muchas necesidades, por lo que ayudamos con los primeros auxilios, brindamos servicios de restablecimiento de contactos familiares, discutimos los derechos de los niños y las niñas con ellos, jugamos, y simplemente dejamos que los niños estén rodeados de cosas normales. También proporcionamos zapatos para reemplazar los rotos y desgastados». Marisol señala:» Necesitamos trabajar duro porque sabemos que esto no es normal y que la infancia no debería ser así”

Priscila Naranjo, una estudiante universitaria local que se ofrece como voluntaria en el espacio seguro, nos comenta: “Vemos muchas historias malas sobre los migrantes en las noticias, pero la realidad es muy diferente. Aquí se ven las necesidades humanitarias y que solo son niños como todos los demás».