La abuelita Ana es una de los personajes más queridos de la comunidad de Mirador de la Lagunita. A sus 94 años de edad, Ana ya no puede caminar por sí sola y requiere de la ayuda de su familia y de sus vecinos cuando la visitan. Hace unos días perdió el equilibrio y cayó al piso provocándole heridas en su rodilla, tobillo y sobre todo en su ojo, el cual lastimosamente perdió.

Al enterarse de esta noticia, Idanic y Marylin, voluntarias de la Cruz Roja Venezolana la han venido brindando asistencia y atención pre hospitalaria para que las heridas provocadas por la caída no sigan empeorando. Anita, la abuelita consentida de todos, solo se deja curar por estas dos voluntarias que nunca le fallan a la hora de brindarle los primeros auxilios.

Idanic Álvarez quien lleva más de dos décadas vinculada a la Cruz Roja Venezolana como voluntaria, dice que trabajar en las comunidades y cuidar de seres humanos como la abuelita Ana, le han permitido entender el verdadero significado de la solidaridad y amor por el prójimo.

Mientras la abuelita Ana la observa, Idanic nos cuenta que es importante reconocer las necesidades de los otros y verse reflejada en ellas a través de su labor humanitaria de la cual aprende todos los días.

Marylin Marín, socorrista y voluntaria desde hace 16, es también una profesional de enfermería perioperatoria. A su llegada a la comunidad, atendió inmediatamente las heridas de la abuelita Ana que están sanando poco a poco, gracias a sus cuidados y recomendaciones. Marylin dice que poner su granito de arena para la recuperación de Ana, la abuelita de todos, la llena de alegría y siente que a veces quisiera hacer más por ella. Gracias a sus cuidados y las medicinas que le ofrecen, va recuperando su salud. Entre bromas y curaciones llega el momento de despedirse; la Abuelita Ana lo hace con un beso y una bendición a Idanic y Marylin, sus voluntarias preferidas.