Para Gladys su experiencia en el proyecto “Niños Afectados por la Migración”,  ha sido gratificante. Se sorprende al ver como los niños se expresan, su manejo de la información acerca de la migración y el efecto que esta produce en ellos tanto directa como indirectamente. Hay niños que tienen padres que están en otros países y otros niños que tienen el temor a que los padres tomen las decisión de irse; convivir con ellos le ha cambiado la perspectiva que tiene de la vida,  total cambio en el ámbito personal y profesional.

“Como cualquier proyecto ha tenido sus ventajas y desventajas” menciona Gladys, señalando que trabajar con los niños es un poco cansado, ya que están en su etapa de desarrollo y están llenos de energía.

Pero la mayor dificultad no es trabajar con niños pequeños, sino sus padres, quienes algunas veces no muestran suficiente apoyo al proyecto, cuando en ocasiones se sugiere dar seguimiento con un tratamiento. “Nosotros hacemos remisión a los niños que van a recibir atención psicológica que están siendo afectados emocionalmente, entonces en ese caso si hemos tenido un poco de rechazo por parte de los padres, ya que entran en negación”, afirmó Gladys.

Con respecto al desarrollo del proyecto, Gladys comentó que han sido increíbles todas las actividades que se han llevado a cabo.  Estas actividades se realizan conforme a un guión metodológico, mostrando la competencia de todos los voluntarios en sus trabajos, tanto los psicólogos voluntarios como aquellos que son parte del apoyo que brinda la municipalidad.

Gladys comenzó su voluntariado en Cruz Roja Hondureña siendo estudiante en la Universidad; Cruz Roja Hondureña fue la primera organización dónde empezó a desarrollar lo aprendido en la carrera de Psicología. El proyecto “Niños Afectados por la Migración”, ha sido una manera de crecer profesionalmente, ya que le permite poner en práctica todo lo aprendido, ayudándola a entender mejor el trabajo con los niños.

“Es una experiencia increíble. Entender la mentalidad de los niños, lo creativos que son; trabajar con los maestros, que muchas veces no están familiarizados con la manera adecuada de apoyar a un niño y mostrarles técnicas para ayudarles en un problema emocional”, afirma Gladys emocionada.

Tras preguntarle si volvería a ser voluntaria de Cruz Roja Hondureña sin dudarlo dijo que sí, contando una anécdota que en un tiempo estuvo enferma pero que cuando se recuperó regreso a la organización sin dudarlo, convirtiendo Cruz Roja Hondureña en parte de su vida.