Pocky, un pequeño poodle, tiene cuatro días viajando en bus, desde que salió de Caracas, Venezuela, se ha portado muy bien, nos confiesa su dueña encargada. Pocky recorrerá los más de 4 mil kilómetros que separan a Caracas de Lima con el sólo propósito de reencontrarse con su dueña, quien se encuentra en Lima para hacerse un trasplante renal.

Marta (no es su nombre real), es la encargada de llevar a Pocky hasta Lima. Marta también se va a reencontrar con su hija Margarita (tampoco es su nombre real) de 22 años, dueña de Pocky, a quien envió a Lima con la esperanza de encontrar la cura de una afección renal que se ha venido agravando en los últimos años.

“Envié a Margarita a Lima porque una madre hace lo que sea por sus hijos. Margarita tiene que vivir y ahora necesita un trasplante renal, afortunadamente, mi otra hija, su hermana, le va a donar el riñón. Ellas son compatibles”. Marta habla con fuerza, un optimismo febril escapa por sus ojos. “Mis dos hijas están juntas en Lima y ahora voy a unírmeles y no podía dejar a Pocky, él es de la familia, además yo sé que Margarita va a estar feliz cuando vea a su perrito”.

Marta habla del viaje con tranquilidad. Para ella ha sido muy duro, dada la condición en la que se encuentra Margarita que debe primero superar una infección antes de poder ser operada. A pesar de que Marta ha hecho todo el recorrido hasta Perú en bus, dice que las condiciones del viaje son muy duras, “uno pasa frio, incomodidades para ir el al baño, al final otros que están en las mismas condiciones que tu o peores se te unen y andar en grupo es mejor que estar solo”.

Uno de los compañeros de viaje que ha hecho Marta en el recorrido se acerca y comenta que Pocky se porta muy bien, duerme toda la noche sin molestar a los demás pasajeros del bus, además es el centro de atención en cualquier lugar que llegan. “Le pongo su pañal y él se duerme toda la noche, no molesta a nadie. Ha sido un excelente compañero de viaje”, comenta Marta.

A Marta aun la separan de su hija más de mil doscientos kilómetros, pero ella ya está llena de ilusión por el encuentro. “Margarita ha sido muy fuerte con su enfermedad. Cuando ya no conseguimos lugares para hacerle la diálisis en Caracas, ella investigó por internet y trató de conseguir por todos lados los medicamentos. Lamentablemente, a ella le bajó la hemoglobina y hubo que hacerle una transfusión y la sangre estaba contaminada, no había reactivos para verificar que la sangre era segura”, comenta con dolor, “esto agravó la situación, así que decidimos salir del país para que ella pudiese tener un futuro”.

“Aún no sabemos que vamos a hacer después de hacer el trasplante, porque tenemos que vivir en un lugar donde se consigan los medicamentos que Margarita va a necesitar de por vida. Por ahora, estamos tomando una cosa a la vez”, dice Marta con certeza.

Alrededor de Marta se ha formado un círculo de personas para ver a Pocky, realmente él es el centro de atención y entretiene a un buen grupo de personas que este día se encuentran en el Centro Binacional de Atención en Frontera (CEBAF) en Tumbes, frontera norte del Perú con Ecuador. Según el reporte de Septiembre de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) desde enero a mayo 2018 han pasado por este punto 185.637 personas migrantes.