La temporada de huracanes de 2017 fue extremadamente activa y costosa ya que un número sin precedentes de personas fueron desplazadas como resultado de la devastación. El 6 de septiembre de 2017 Irma, un huracán de categoría 5, golpeó a Barbuda y destruyó o dañó la mayoría de los edificios de la isla. Con la amenaza del huracán José, poco después, los dos mil residentes tuvieron que ser evacuados a Antigua. Doce días más tarde, el huracán María, otro huracán de categoría 5, causó daños significativos en Dominica, que estuvo aislada del resto del mundo durante dos días debido a que todas las comunicaciones en el país colapsaron. Estas dos tormentas causaron daños catastróficos en varias islas del Caribe, incluidas Anguila, las Islas Vírgenes, Martinica, Guadalupe y Puerto Rico. También hubo numerosas muertes como resultado de estos huracanes.

“Los huracanes Irma y María causaron estragos sin precedentes en la vida, el sustento y el capital social en Antigua y Barbuda y Dominica. Desafortunadamente, los científicos del clima señalan fenómenos como estos como características de la “nueva normalidad” en el futuro, lo cual traerá como consecuencia una mayor incertidumbre,” dijo la Jefa del Equipo de Apoyo del Grupo de Países de la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja (FICR), Josephine Shields-Recass.

Sin embargo, en el último año (FICR) junto con la Cruz Roja de Antigua y Barbuda y la Cruz Roja de Dominica han trabajado arduamente para ayudar a los residentes de estas islas a recuperarse de este desastre.

Recass continuó diciendo: “Estamos extremadamente agradecidos por las expresiones de confianza, que nos permitieron proporcionar los bienes, servicios y esperanza necesarios frente a la gran adversidad que ocasionaros estos huracanes. También estamos agradecidos por los muchos profesionales y miembros de la comunidad que prestaron sus habilidades y energía para ayudarnos a implementar nuestros planes de acción respectivos desde el primer día hasta el final del primer año. Ha sido un logro importante, del que me siento extremadamente orgullosa y humilde.”

Los habitante de Barbuda han empezado a regresar a pesar de que en este momento la isla permanece sin electricidad. El equipo de operaciones de la Federación Internacional ha proporcionado a cuatrocientos hogares en Barbuda, dinero en efectivo a través de un programa de transferencia de efectivo, así como también ha ayudado a doscientos cincuenta propietarios a reparar sus hogares. El Programa de Recuperación de Alojamientos fue el único, diferente a cualquiera que se hubiera hecho antes, ya que la logística resultó ser todo un desafío porque todo tenía que ser transportado desde Antigua.

Brennan Banks, Gerente de Operaciones de la FICR en Barbuda, indicó que «hemos experimentado muchos desafíos y obstáculos únicos en estas operaciones humanitarias. Sin embargo, la Cruz Roja ha encontrado formas innovadoras de apoyar a la comunidad afectada y abogar por los habitantes de Barbuda de una manera que ha excedido mis expectativas. Un año después, puedo decir que la Cruz Roja ha brindado asistencia significativa que ha llegado directa e indirectamente a todos la gente de Barbuda y ha sido un socio clave en el proceso de recuperación de la isla.»

Él espera que «los las personas puedan regresar a una comunidad que aún refleja la cultura única y la forma de vida por la que Barbuda es conocida. Queremos que Barbuda también mejore su preparación para futuros desastres y continúe fortaleciendo su resiliencia de una manera que complemente y proteja este hermoso paraíso».

También hubo un Programa de medios de vida a través del cual se ayudó a treinta y un pescadores a reparar sus botes que fueron dañados o destruidos. Se proporcionó a cuarenta y un pescadores equipo para reemplazar el que habían perdido.

En Dominica, la situación es un poco diferente ya que esta isla tiene una población significativamente mayor de alrededor de setenta y tres mil personas. Aquí, 1.949 personas recibieron apoyo a través de un Programa de transferencia de efectivo. El equipo de Agua, Saneamiento y Promoción de la Higiene proporcionó 955.000 litros de agua a 1.498 hogares y las distribuciones de socorro llegaron a 8.719 hogares. También de desarrolló un Programa de Recuperación de Alojamientos, donde se están construyendo techos más resistentes, que todavía está en curso. Según el Gerente de Operaciones de Dominica de la Federación Internacional, James Jones, «miles de familias recibieron asistencia durante la fase de emergencia, a través de distribuciones de socorro de artículos no alimentarios, y ciudades y comunidades enteras recibieron servicios de agua purificada de la Cruz Roja, hasta que los sistemas municipales pudieron ser reparados y poner de nuevo en servicio. Un logro sobresaliente durante la fase de emergencia y recuperación fue el programa de transferencia de efectivo a través de tarjetas ATM (CTP). Durante un período de seis meses, el programa brindó aproximadamente un millón de dólares en asistencia en efectivo para cubrir necesidades inmediatas de casi 2,000 de los hogares más vulnerables en Dominica. Este fue el programa de CTP a mayor escala en la Región de las Américas a la fecha».

A pesar de que se ha logrado mucho en los esfuerzos de recuperación tanto de Barbuda como de Dominica, aún queda mucho por hacer. Todavía existe una falta de infraestructura, servicios y necesidades en Barbuda a pesar de que los residentes han comenzado a regresar. Hay muchos que no tienen techo porque sus casas fueron completamente destruidas. En Dominica también se necesitan más fondos, ya que el 30% de las viviendas que fueron evaluadas no pueden ser respaldadas debido a los fondos limitados. Jones indicó que, «El impacto del huracán María afectó a toda la población de Dominica y no perdonó a nadie. Este fue el huracán más intenso que ha golpeado a Dominica en 40 años y la recuperación total llevará algo de tiempo. Sin embargo, se ha logrado un gran progreso durante el año pasado, ya que las operaciones han cambiado de respuesta directa a la emergencia a actividades de recuperación a mediano y largo plazo. Las necesidades de alimentos, agua potable y refugio básico de las personas se han cumplido, aunque se debe trabajar mucho más en la reparación de techos de los hogares, para que estas comunidades sean más resilientes y estén mejor preparadas para la próxima temporada de tormentas. ¡Necesitamos reconstruir con más fuerza!»

Un año más tarde, en medio de lo que se perfila como otra temporada activa de huracanes, algunas islas en el Caribe nunca volverán a ser lo mismo. Sin embargo, aunque les puede tomar algo de tiempo recuperarse de la destrucción causada por los huracanes María e Irma, están trabajando arduamente para volverse más resilientes a estos eventos hidrometeorológicos. También están creando capacidad ya que los residentes están siendo entrenados no solo en higiene y primeros auxilios sino también en carpintería. Esto es un buen augurio para el futuro ya que los métodos de construcción mejorados y un mayor banco de habilidades significarán menos daños a los edificios y una mayor capacidad de reparación. Por lo tanto, al utilizar mejores métodos de construcción, desarrollar su capacidad y simplemente no darse por vencidos frente a desafíos aparentemente insuperables, están incorporando el lema de «reconstruir con más fuerza.»