Por Hler Gudjonsson, FICR

La jubilada Hilda Prosper y su hija Junette, de 47, se encuentran entre los 1.000 hogares vulnerables de Dominica que se planea reciban nuevos techos por parte de la Cruz Roja, luego que el huracán María dañó o destruyó la mayoría de las casas en esta pequeña isla caribeña en septiembre de 2017.

«Sin la ayuda de la Cruz Roja, estaríamos bajo lonas durante mucho tiempo, y la temporada de huracanes de este año ya comenzó», dijo Hilda, que tiene 73 años y no puede obtener un ingreso que pague por los materiales del techo y los trabajadores de la construcción. Miles de otras familias en Dominica aún no han podido reparar sus techos, y la posibilidad de otro huracán importante representa una seria amenaza para sus vidas y propiedades.

Se necesitan más de 200 trabajadores calificados y carpinteros para los equipos de construcción de la Cruz Roja si se pretende alcanzar el objetivo planificado de 1.000 nuevos techos este año. Sin embargo, la falta de fondos puede forzar a la Cruz Roja a finalizar la operación antes de que esta ambiciosa meta se haya alcanzado por completo.

La hija de Hilda, que tiene 47 años, sufrió una parálisis cuando tenía poco más de veinte años, y desde entonces ha estado confinada a su silla de ruedas. «Cuando era pequeña, podía ir a la escuela y jugar como los demás niños, pero desafortunadamente su condición siempre está empeorando, y no tiene a nadie excepto a mí para cuidarla», dice Hilda. «Poder regresar finalmente a nuestra casa hace toda la diferencia, y el techo que ha puesto la Cruz Roja es mucho más seguro que el que teníamos antes».

Hilda y Junette no son las únicas en la aldea de La Plaine que obtienen techos nuevos de la Cruz Roja, que tiene 5 equipos de construcción activos en su comunidad. «Esta es mi cuarta casa desde que me uní al equipo», dijo la trabajadora de la construcción Venette Barry, de 39 años y madre de dos niñas. Ella tiene muchas colegas que hacen este tipo de trabajo, ya que solo en La Plaine hay 5 mujeres en los equipos de construcción de la Cruz Roja.

La alta calidad de la construcción distingue los techos de la Cruz Roja. «Todos los equipos de la Cruz Roja reciben capacitación especial sobre cómo construir techos resistentes a los huracanes, y solo usamos carpinteros y trabajadores de la construcción experimentados y calificados», dijo Ken Lesley, oficial de refugios de la Cruz Roja de Dominica.

«El viento arrancó todo el galvanizado de mi techo y lo dejó abierto, permitiendo que entrara el agua», dijo el carpintero retirado Raphael Joseph al recordar la fuerza extrema del huracán María. «Pero la calidad de mi nuevo techo de la Cruz Roja es totalmente diferente. El galvanizado está atornillado, hay correas de huracán para mantener las vigas en su lugar, y en general todos los materiales son de calidad», dijo Raphael, que ya tiene setenta años y no puede hacer grandes trabajos de construcción por sí mismo.

Pero Ken nos recuerda que la construcción de 1.000 techos resistentes a huracanes no es algo simple, y en medio de la devastación causada por el huracán, la Sociedad Nacional ha enfrentado grandes desafíos operativos. «Al equipo de operaciones le llevó varios meses alcanzar estos altos niveles de productividad y estándares de calidad», dijo Ken, «y ahora hemos alcanzado una etapa en la que construimos más de cien techos de alta calidad por mes».

Ken enfatizó que la alta capacidad de la operación actual significa que ahora hay una oportunidad única para asegurar que los más vulnerables tengan un techo adecuado sobre sus cabezas. «Si tenemos éxito en obtener recursos adicionales, podemos garantizar que en los próximos meses, mil de las familias más vulnerables de Dominica estén a salvo bajo un techo bien construido cuando llegue el próximo huracán», dijo Ken.