Dos meses después del paso del huracán Irma, que azotó principalmente la parte norte de Haití, muchas familias todavía enfrentan desafíos para satisfacer sus necesidades diarias más importantes. Si bien el costo humano y el daño han sido limitados, las consecuencias no son menores para las comunidades afectadas. Muchas familias fueron despojadas de todo debido a las inundaciones.

«Lo perdí todo. No me queda nada «, dijo una desilusionada Nelta Joachin, residente de Malfety, la comunidad más afectada en la zona de Fort-Liberté, con alrededor de 350 casas inundadas. «A pesar de todo, los kits de la Cruz Roja han sido muy útiles», admite. Al igual que otras madres de familias afectadas del norte, Nelta se ha beneficiado de algunos artículos de socorro distribuidos por la Cruz Roja en los días posteriores al desastre.

«En este momento, las necesidades son tan grandes que la gente se acude precipitadamente hasta a la distribución más pequeña y de cualquier tipo. Debería haber visto a la increíble multitud que recientemente generó una distribución de pequeñas porciones de detergente», observan algunos representantes de la filial regional del norte de la Cruz Roja Haitiana.

La Cruz Roja Haitiana, con el apoyo de socios como la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Cruz Roja Alemana y la Cruz Roja Americana, ayudó a las familias afectadas con kits de alimentos, kits de cocina y kits de higiene. Esta asistencia, por útil y necesaria que haya sido, lamentablemente no es suficiente para ayudar a la recuperación de las comunidades.

Familias descapitalizadas y endeudadas

«La gente está realmente necesitada porque perdió todo: sus huertos, sus pertenencias, sus animales y otros medios de vida. No tuvo tiempo de guardar nada», dice Evelyne Limprevil, miembro de la Junta de Directores de la Sección Comunitaria de Malfety (CASEC). «El agua había subido a casi dos metros y se había llevado todo, incluso los ahorros que las familias tenían en sus casas», recuerda Florestal Michelangelo, presidente de la filial regional del norte de la Cruz Roja Haitiana, que cubre 17 sucursales locales.

«Estamos aún más endeudados debido a los préstamos otorgados anteriormente», lamentan algunas mujeres, que obtienen ingresos familiares de la cría de cabras y porcinos y de pequeños negocios alimentarios financiados a través de préstamos de organizaciones de microfinanzas.

Sin una cobertura de seguro para reactivar sus negocios destruidos por las inundaciones, estas familias, por iniciativa de las mujeres, se ven obligadas a solicitar nuevos préstamos con la esperanza de reembolsar los anteriores. «Siento que voy a perder la cabeza porque hay tantos problemas», dice Evna Monceus, residente de Malfety.

Irma llegó a esta área en la misma semana que los niños regresaban a la escuela, cuando la mayoría de los padres todavía estban luchando para encontrar formas de pagar las tarifas de entrada y comprar los suministros necesarios para sus hijos. La pérdida de materiales escolares ya comprados se suma a la angustia de estas familias que ya han perdido todo y ya no saben hacia dónde dirigirse.

La ansiedad del cólera y las nuevas inundaciones

El aumento de la deuda no es la única ansiedad que acompaña a la vida cotidiana de las familias en el norte.

«La amenaza del cólera es constante debido a las letrinas inundadas», dice Virline Romain, presidenta de la filial regional del noreste de la Cruz Roja Haitiana, y enfermera entrenada. «La gente necesita kits de higiene no solo por el cólera sino también por otras enfermedades transmitidas por el agua. Hay personas que han fallecido debido a enfermedades de la piel que siguieron a Irma», agrega.

Además, la mayoría de las áreas afectadas son áreas propensas a las inundaciones. Los habitantes viven en la angustia de nuevas inundaciones con cada lluvia y están listos para alcanzar las alturas.

Los residentes son unánimes en recomendar que las autoridades resuelvan los problemas de inundación en la mayoría de estas áreas del norte «para evitar que sufran la misma suerte que Gonaïves en 2004». Aun así, reconocen en la Cruz Roja «una organización siempre presente a su lado en tiempos difíciles».