Perú lleva todavía profundas cicatrices de las inundaciones que afectaron a gran parte del territorio a principios de año. Con 66,000 casas destruidas, casi 300,000 personas sin hogar y 1.6 millones de personas damnificadas. La infraestructura pública fue gravemente afectada en 24 de las 26 regiones del país, lo que ha representado una lenta recuperación dado que se vieron afectados servicios indispensables para la nación.

Algunas áreas de la costa del Norte donde las familias viven principalmente de la agricultura, sufrieron no solo de la perdida de sus cosechas, pero en muchos casos también de la pérdida total de sus bienes. En los departamentos de Lambayeque y Piura casi la totalidad de la población afectada, sea rural o de centros urbanos, ha declarado que no tiene recursos suficientes para comprar productos básicos como los alimentos. De hecho, muchas de las familias de las comunidades rurales, que antes de la lluvia se sustentaban con sus propios cultivos, tuvieron que comprar alimentos debido a que con las lluvias perdieron toda su cosecha. Aproximadamente 375.000 personas no tienen acceso a recursos económicos para el sustentamiento de la familia o para reparar o reconstruir su vivienda.

Algunas organizaciones e instituciones están realizando proyectos específicos para tratar de cerrar estas brechas a través de la distribución de kits de alimentos, de cocina y también kits de herramientas para arreglar las viviendas, tratando de llegar a los centros poblados más aislados y lejos de los servicios básicos.

Este es el contexto en el que se implementa el programa de la transferencia en efectivo de la Cruz Roja Peruana y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) que busca ayudar a aquellas comunidades que no tienen medios suficientes para mantenerse en el largo plazo, dando la posibilidad de comprar lo que más necesitan. El programa transferirá un monto, correspondiente a la cifra necesaria para cubrir la canasta básica por un mes, en dos entregas a las familias afectadas por las lluvias. El programa de transferencia de efectivo es innovador por qué restituye la dignidad a las familias afectadas por la emergencia de este año, dándoles la posibilidad de no solo participar, pero ser parte activa de su propio cambio. “Para muchas personas tener efectivo por primera vez desde el desastre significa tener la capacidad de satisfacer necesidades insatisfechas y convertir la intención en logros. Este empoderamiento da un suporte económico y psicológico” comentó Christina Eyre delegada del programa de transferencia de efectivo de la FICR.

Antes de realizar las transferencias los equipos de la CRP y la FICR, evaluaron cuáles eran las comunidades que continúan sin medios de vida suficientes y que se han quedado sin asistencia en los departamentos de Piura, La Libertad y Lambayeque. A través de las entrevistas con representantes de las comunidades y encuestas con familias afectadas, se identificaron las necesidades prioritarias de la población. Como resultado de este levantamiento de información se encontró que la preocupación más grande de la mayoría de las personas, es la falta de dinero para comprar bienes básicos para el sustentamiento de la familia. Las personas entrevistadas no tienen ahorros, porque los que tenían lo gastaron después de la emergencia. Los que cuentan con otras fuentes de ingresos de igual manera se han vuelto insuficientes para cubrir las necesidades de una familia entera. Por eso, la mayoría de las familias tienen planificado usar los fondos para cubrir necesidades básicas como alimentos, materiales para la reparación de viviendas y otros gastos familiares que aun constituyen un impedimento a la recuperación

Los equipos de CRP y de la FICR realizarán reuniones con representantes de las comunidades y con las personas receptoras de la ayuda, a fin de explicar de forma detallada los objetivos del programa y su implementación.

Esta ayuda en efectivo cuenta con una modalidad de retiro es muy sencilla: las personas que han recibido la ayuda podrán dirigirse al banco autorizado con su documento de identificación. En caso de problemas técnicos las personas podrán también dirigirse a una línea telefónica que contestará a quejas y dudas las 24 horas del día.

Muchos estudios han comprobado que la adaptabilidad de este tipo de programas que permite ser utilizado en diferentes contextos y fases de la ayuda humanitaria. El programa de transferencia en efectivo ha demostrado ser altamente exitoso, dado que le estás dando la libertad a la persona que recibe la ayuda de utilizar el dinero en lo que realmente necesita. No es Cruz Roja u otra organización quien define las necesidades, es el individuo, la familia quien mejor conoce dónde están sus principales preocupaciones. Christina nos explica otras características del programa: “El impacto de la transferencia de efectivo nunca está aislado. Los mercados locales y los proveedores de servicios, así como la economía en general, se benefician del mayor poder adquisitivo de las comunidades. Dado el bajo costo de los CTP en relación con otros tipos de intervenciones, su aparición como un poderoso dispositivo en el conjunto de herramientas humanitarias no es sorprendente”.