Por Caroline Haga

Moses Lewis, está ocupado limpiando el barro y los escombros de su panadería en Roseau, la capital de Dominica. «Mi abuela siempre me dijo: no esperes limosnas, tienes que trabajar por lo que quieres. Eso es lo que hago, ensuciarme las manos”, dice.

Cuando el huracán María azotó Dominica con fuertes vientos y lluvias, el río central de la isla se desbordó y el agua y el barro se precipitaron en los edificios de la capital. La pequeña panadería color azul pálido de Lewis, se llenó de barro.

«Cuando vine aquí, no podía el daño en Roseau. Imagínese, el agua a la cintura y todo se había reducido a escombros. Fue terrible», dice Lewis.

A pesar de todo, Lewis, de 58 años, trabaja duro para reconstruir su vida y reconstruir su panadería lo más rápidamente posible. Muchas personas ya le han estado pidiendo pan y no quiere decepcionarlos.

Empezar de nuevo sin nada

La noche traumática en que el huracán María cayó sobre Dominica todavía está fresca en la mente de Lewis. Se refugió con su familia en casa y todos sobrevivieron a la tormenta, pero fue una experiencia aterradora.

«No quieres experimentar eso. Imagine ver su techo subiendo y bajando, y de repente no está allí. Entonces el agua comienza a entrar», dice Lewis.

«Ese momento fue un infierno. Era como si alguien tuviera una aguja y pinchara tu piel, porque el viento estaba soplando muy duro. Y se veían los árboles, las hojas, las ramas, que se las llevaba el viento”.

Lewis está decidido a poner su panadería en funcionamiento para poder abastecer a su familia, pero también para dar a sus clientes lo que quieren: su famoso pegassi; una pequeña hogaza de pan.

La fortaleza para seguir adelante

«Un día las cosas saldrán bien. Es como si estuvieras empezando de nuevo sin nada y esperando poder llegar a alguna parte. Tal vez algunas personas se rindan en el camino, pero creo que tengo la fuerza para seguir adelante: vivir la vida y ver qué pasa», dice Lewis.

Eventualmente, en los próximos cinco años, Lewis espera retirarse y trasladarse a la granja que posee en el centro de Dominica. Todas sus cosechas fueron destruidas, pero si replanta pronto podría ser capaz de cultivar todo lo que necesita para sobrevivir y vivir en la tierra. Pero hasta entonces, se necesitará mucho trabajo duro.

«Tienes que poner tu hombro y decir: tengo que hacerlo. Si quieres hacerlo, nadie puede hacerlo por ti sino tu mismo. »