Trevor Jean Baptiste y su familia se encuentran entre las más de 70.000 personas cuyas vidas han sido devastadas por el huracán María, que destruyó su isla natal de Dominica en el Caribe.

Lo que solía ser una hermosa aldea junto al mar es ahora casi la imagen de la destrucción total. Muchas de las casas se han derrumbado y la mayoría de ellas no tienen techos, los postes de electricidad se han roto y la carretera que conduce a la costa está llena de grandes rocas y otros escombros que bloquean las puertas de las casas. Estamos en San José en la costa occidental de Dominica.

Al lado de la carretera se encuentra Trevor Jean Baptiste, de 45 años, que tiene en brazos a su hijo Kamal de un año de edad. Jean Baptiste, su esposa Desiree Pita y sus hijos Kamal y Dinaiah, una niña de dos semanas de edad, están entre las más de 70.000 personas cuyas vidas han sido devastadas por el huracán María. El fuerte huracán de categoría 5 golpeó a Dominica el 18 de septiembre dejando al menos 25 muertos y demoliendo casas, carreteras y bosques en toda la isla.

“Fue terrible. Pensé que todos moriríamos”, dice Jean Baptiste mientras abraza a su hijo firmemente. “He experimentado tormentas antes, pero nada como esto”.

Tratando de proteger a los niños

A medida que la tormenta se acercaba, la familia buscaba refugio con sus vecinos en los pisos superiores de su casa – miraban mientras su apartamento en la planta baja rápidamente se llenó de agua del desbordamiento de un río cercano. Pero sólo momentos después, el muro de la habitación en la que se refugiaban se derrumbó. Jean Baptiste llevó a sus hijos al único lugar seguro en que podía pensar.

“Nos escondimos en el pequeño espacio bajo la escalera. Traté de proteger a mis bebés con una mesa, pero igual terminaron empapados”, dice Jean Baptiste.

Ahora se enfrentan a tener que reconstruir toda su vida. A lo largo de la isla, casi todas las casas han sido demolidas, la cosecha entera destruida y el 75 por ciento de la hermosa naturaleza barrida.

Enormes necesidades

“La gente necesita con urgencia comida, agua y combustible a medida que se agotan los suministros”, dice Steve McAndrew, Jefe de Operaciones de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).

“Las necesidades son abrumadoras. A medida que la atención mundial se centra en emergencias más grandes en otras partes del mundo, la pequeña nación isleña de Dominica está haciendo lo mejor que puede para enfrentar uno de los peores desastres de su historia”.

Equipos de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están en el terreno en Dominica evaluando las necesidades de salud, refugio, apoyo en efectivo, agua y saneamiento, y más personal se está desplegando en la próxima semana para asegurar que se satisfacen las necesidades físicas y psicosociales. La FICR ha lanzado un llamamiento de emergencia por 1,6 millones de francos suizos. Incluso cuando se cumplan las necesidades preliminares, tomará mucho tiempo, años probablemente, reconstruir la nación y los medios de subsistencia de la gente. La Cruz Roja de Dominica continuará sus esfuerzos para apoyar a la población a largo plazo.