Decenas de equipos de la Cruz Roja Mexicana han estado trabajando en la noche, buscando sobrevivientes, trasladando heridos a centros médicos y proporcionando primeros auxilios después del mortal terremoto de ayer. El terremoto de magnitud 7,1 golpeó el centro y el sur de México dejando más de 200 personas fallecidas, según el gobierno.

Edificios en la ciudad de México y Puebla, cerca del epicentro del terremoto, se han derrumbado, y hay reportes de daños severos a la infraestructura, incluyendo puentes colapsados. La Cruz Roja Mexicana ha desplegado decenas de médicos y enfermeras, junto con más de 90 ambulancias y su unidad de rescate urbano. En total, más de 500 voluntarios y personal fueron activados en las horas inmediatamente posteriores al desastre.

Se han desplegado unidades adicionales de rescate urbano, ambulancias y apoyo logístico a la zona de desastre de Jalisco, en el oeste de México.

La situación es desesperada con muchas personas atrapadas bajo los escombros, incluyendo niños que estaban en la escuela cuando ocurrió el terremoto“, dijo Pascale Meige, Directora de Desastres y Respuesta a Crisis de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. “La Cruz Roja Mexicana tiene una capacidad extraordinaria, ya que responde a dos grandes terremotos a menos de dos semanas de diferencia y las tormentas tropicales Lidia y Katia, que golpearon a principios de septiembre. Cientos de paramédicos de la Cruz Roja están ahí afuera tratando de salvar vidas en lo que siempre es una carrera contra el tiempo“, dijo.

El terremoto de ayer se produce después de que un poderoso terremoto de magnitud 8,2 mató a casi 100 personas en el sureste del país el 7 de septiembre. Más de 2.000 voluntarios de la Cruz Roja continúan prestando asistencia humanitaria a las comunidades afectadas por ese desastre en los estados de Oaxaca y Chiapas.