Desde principios del año 2017 Brasil experimentó el mayor brote epidémico de fiebre amarilla selvática en décadas. La mayor incidencia de casos ocurrió durante los meses de enero a abril, coincidiendo con la temporada de lluvia del sureste brasileño.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la fiebre amarilla es una enfermedad viral aguda, transmitida por mosquitos infectados. El virus que produce la fiebre amarilla es endémico en las zonas tropicales de África y América Latina. Una vez contraído el virus y luego de un periodo de incubación de entre 3 a 6 días, la enfermedad puede desarrollarse en dos fases. La primera, suele causar fiebre, dolores musculares principalmente dolor intenso en la espalda, dolores de cabeza, escalofríos, pérdida de apetito y náuseas o vómitos. La mayoría de los pacientes mejoran y los síntomas desaparecen en 3 o 4 días. Sin embargo, el 15% de los pacientes pueden entrar en una segunda fase, más complicada, donde vuelve la fiebre elevada y se ven afectados diferentes sistemas orgánicos. La mitad de los pacientes que entran esta fase mueren en un plazo de 10 a 14 días. No hay tratamiento curativo para la fiebre amarilla, la vacunación es la medida preventiva más importante y efectiva contra la enfermedad.

De enero hasta la fecha se han confirmado 797 casos de la enfermedad, con 275 defunciones. El estado de Rio de Janeiro es la región que presentó los casos confirmados más recientes de morbilidad y mortalidad causada por la fiebre amarilla. Con la llegada de la temporada de frio en el Brasil la incidencia de casos se detuvo dada las condiciones climáticas que no permiten que el mosquito se reproduzca.

Desde diciembre del 2016 hasta agosto 2017, el Ministerio de Salud ha intensificado acciones en las áreas de promoción, vigilancia sanitaria y asistencia a pacientes, destinando 19.2 millones de reales (alrededor de unos 6 millones de dólares) en recursos extras para 522 ciudades afectas por la enfermedad en los Estados de São Paulo, Minas Gerais, Espírito Santo, Río de Janeiro y Bahía. Así mismo presupuestó 26.3 millones de reales (unos 8 millones de dólares) a los Estados São Paulo, Minas Gerais, Espírito Santo, Río de Janeiro y Bahía, a ser utilizados en acciones de vigilancia sanitaria.

El Ministerio de Salud consignó 26,9 millones de dosis de vacuna contra la fiebre amarilla para 1.050 municipios en riesgo en los estados de São Paulo, Minas Gerais, Espírito Santo, Río de Janeiro y Bahía. Así mismo destinó 13.8 millones de reales (unos 4 millones de dólares) a 256 municipios de los mencionados estados como incentivo a la vacunación de la población contra esta enfermedad. Estas actividades tuvieron el propósito de facilitar alcanzar una cobertura de inmunización en la población mayor al 95%.

La Cruz Roja Brasilera ante la epidemia

La Cruz Roja Brasilera ha estado trabajando en las zonas afectas desde el principio de la emergencia sanitaria, con más de 400 voluntarios de las filiales estaduales y municipales presentes en los Estados de Sao Paulo (Sao Paulo, Santos, San Vicente, San José, Jacareí y Braganza) Río de Janeiro (Nueva Friburgo), Minas Gerais (Belo Horizonte) y Ceará (Fortaleza).

Para responder ante este brote epidémico la Cruz Roja Brasilera solicitó a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), recursos del Fondo de Respuesta a Emergencias (DREF por sus siglas en inglés) para brindar asistencia a 26.100 personas (6.525 familias) con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión de la fiebre amarilla a través de actividades de salud, agua y saneamiento, promoción de la higiene, control de vectores y apoyo psicosocial. Adicionalmente, la Cruz Roja Brasilera ha estado implementando una campaña de sensibilización y comunicación que ha alcanzado alrededor de 50.000 personas de las comunidades más afectadas en el sureste de Brasil.

Aunque las tasas de incidencia han bajado considerablemente, un estudio publicado recientemente por el Instituto Oswaldo Cruz (IOC / Fiocruz) en asociación con el Instituto Pasteur, en Francia, señala que existe un potencial de re-emergencia de transmisión urbana de fiebre amarilla en Brasil. Este estudio aconseja reforzar las campañas de vacunación y continuar las acciones de control vectorial. La Cruz Roja Brasilera, gracias a su red de voluntarios en todo el país se mantiene alerta ante cualquier resurgimiento de la epidemia y gracias a las acciones realizadas en la primera mitad del 2017 se encuentra capacitada para actuar de forma inmediata.

 

Con información de Cruz Roja Brasilera.