Yoland Thomas recibió con los brazos abiertos a Avion Baptiste y Gilliam Charles, de la Cruz Roja de Granada (CRG), durante una visita a su casa nueva un lluvioso jueves por la tarde de octubre de 2016.

El reencuentro con Baptiste y Charles tenía un significado especial. Thomas las conoció en 2015, cuando recorrían la pequeña comunidad de Telescope para identificar a las familias que serían seleccionadas para el Programa Hogares Seguros que la Cruz Roja de Granada estaba por iniciar.

Luego de un exhaustivo análisis de las condiciones de vida de los habitantes de Telescope, Thomas y su familia fueron los primeros beneficiarios del programa que aporta capacitación y parte de los materiales para que las personas en situación de vulnerabilidad con viviendas precarias puedan reparar o reconstruir sus casas con materiales y métodos seguros y más resistentes a los desastres.

“Ahora me siento más segura. Antes sentía que la casa se podía volar en cualquier momento. Si vienen vientos fuertes nos podemos quedar. No tenemos que evacuar de inmediato”, expresó Thomas mientras miraba su hogar”.

La nueva estructura de la casa es palafítica, con sólidas bases de concreto que sobresalen a un metro de la tierra. Las paredes son de madera. Thomas vive allí con su esposo Gerald Daniel, de 55 años, y cuatro hijos adultos.

Se mudaron a la zona en 1998 pero nunca pudieron completar la construcción de la antigua vivienda por falta de recursos. La situación económica de la familia es precaria porque ninguno de los seis miembros del grupo familiar posee un empleo fijo. Trabajan a destajo en Grenville, un pueblo cercano que aglutina la actividad comercial de la zona.

Para garantizar su sustento, Daniel cría gallinas ponedoras y tiene un estanque donde almacena cangrejos que recoge de la playa cercana y que luego vende a 2 EC$ la unidad.

Thomas se dedica a las labores domésticas, tarea particularmente ardua porque cocina a leña y no tiene tuberías dentro de la casa. Para abastecerse de agua debe caminar unos metros hasta el lote contiguo y recoger agua con baldes desde un grifo disponible para todos los vecinos.

Pero la ausencia de tuberías de agua dentro de su propiedad no impide que Thomas se esmere por la higiene de su hogar. “Soy una persona muy limpia. Me gusta que todo esté en su lugar”, expresó con orgullo.

El patio de tierra que rodea la casa está despejado. A un lado del terreno se encuentran las jaulas de las aves, aunque algunas corretean por el patio. Al fondo, Daniel construyó el estanque donde conserva cangrejos azules, amarillos y rojizos que agitan sus tenazas ante los visitantes. La ropa limpia cuelga en cuerdas extendidas debajo de las bases aéreas de la vivienda.

La cocina es una estructura de madera independiente de la vivienda principal y allí también reina el orden. Los modestos utensilios y contenedores de plástico están cuidadosamente ordenados sobre mesones de madera. El fogón, armado con piedras, una rejilla de hierro y alimentado con leña, está al aire libre en medio del patio.

“Yo amo mi cocina”, dijo Thomas sin titubear, aunque advirtió que el humo constante que despide la leña le irrita los ojos y hay días en que no puede ver bien. Otro problema es la falta de alimentos. “A veces no tenemos suficiente para comer”, dijo Thomas, aunque reconoció que nunca han pasado hambre porque tienen la posibilidad de sacrificar los animales que crían para la venta.

Charles, quien es la coordinadora de logística de la Cruz Roja de Granada, explicó que el programa de casas seguras contempla que los habitantes construyan las bases, y la Cruz Roja aporta el entrenamiento y los materiales para terminar de levantar el resto de la estructura.

Una condición importante del programa es que las personas que colaboren en la construcción deben pertenecer a la comunidad. “Porque en caso de que ocurra un desastre, ellos ya tienen el conocimiento para reparar su vivienda”, expresó Charles sentada en las escaleras de la nueva estructura que costó 60 mil dólares EC.

Charles se siente satisfecha por los resultados, aunque dice que aún falta mucho por hacer. Thomas sueña con colocar unas lindas ventanas y una sólida puerta a su nueva casa. Mientras que Daniel mira a su alrededor y dice con una sonrisa en los labios: “Siempre me ha gustado vivir aquí. Y con esta nueva casa, me gusta mucho más porque vivimos más tranquilos”.

El Programa Hogares Seguros forma parte del Proyecto Comunidades Caribeñas Organizadas y Preparadas para las Emergencias (CCOPE, según sus siglas en inglés), que cuenta con el apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, la Comisión Europea y el financiamiento del Alto Comisionado de Canadá.